tu atencion

Donde pones tu dinero, pones tu atención

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¡Buenos días!

Todas y cada una de las decisiones que tomas respecto a tu dinero tiene un impacto en el mundo. El dinero que gastas, el que ahorras, el que inviertes, sea mucho o sea poco, impacta siempre de una u otra forma en tu entorno. Por este motivo, hoy quiero reflexionar sobre el efecto que tus decisiones económicas tienen no sólo para ti, sino también para los demás.

Donde pones tu dinero, pones tu atención

Cuando haces una donación monetaria a una organización no lucrativa queda muy claro que estás poniendo tu atención y tu dinero en apoyar su causa solidaria. Lo mismo ocurre si das tu dinero a un partido político o a la Iglesia.

Sin embargo, al comprar un bien o contratar un servicio puede que no siempre seas del todo consciente de que también estás dando tu apoyo a la empresa que te lo vende. Cuando usas tu dinero para comprar algo, ya sea en una pequeña tienda de barrio o en una gran superficie propiedad de una multinacional, estás mostrando tu apoyo monetario a esa compañía.

Por ejemplo, al contratar un servicio de suministro de electricidad estás apoyando a tu compañía eléctrica. Lo mismo ocurre con tus proveedores de agua, gas, telefonía móvil y ADSL, con tu supermercado, con tu gimnasio y con tu marca de coche.

Teniendo en cuenta que allí donde pones tu dinero, pones tu atención, antes de comprar un determinado bien o servicio puede resultar interesante que reflexiones sobre si realmente quieres dar tu apoyo al negocio que te lo va a vender.

¿Se trata entonces de un lazo emocional con el dinero?

Y ahora te preguntarás: al reflexionar sobre las causas que estás apoyando al usar tu dinero, ¿no estás realmente condicionando tus pautas de consumo y atándote emocionalmente a tu dinero? Pues bien, en mi opinión, la respuesta a tu pregunta es un claro no.

Es cierto que el simple hecho de ser consciente de los efectos de tus decisiones económicas puede condicionar tus hábitos de consumo. Al fin y al cabo, ¿no dejaste de comprar el periódico en ese quiosco porqué el dueño es un borde? ¿No te prometiste no volver nunca a ese restaurante por la mala atención recibida? ¿No te cambiaste de compañía de móvil por sentir que te estaban estafando?

Todas las decisiones que tomamos, sean en el ámbito que sean, tienen un componente emocional. Ser consciente de que donde pones tu dinero pones tu atención, en mi opinión no implica establecer un lazo emocional con tu dinero más allá del que podrías establecer como consecuencia de cualquier otra experiencia.

Por lo tanto, no creo que haciendo esta reflexión cada vez que quieras darle un uso a tu dinero implique atarte emocionalmente a este. Más bien al contrario, pues creo realmente que el dinero es una herramienta para vivir la vida que deseas, con lo que siendo consciente del impacto que tienen en los demás tus decisiones económicas puedes tomar decisiones todavía más racionales para perseguir tus objetivos.

El dinero es una herramienta para vivir la vida que deseas. Clic para tuitear

No es sólo el dinero que gastas, sino también el que no gastas

No sólo impactas en el mundo con el dinero que gastas, sino también con el que no gastas. Imagina que te compras una camiseta de 10€ (buff, yo no me gasto ni la mitad, soy barato, qué le vamos a hacer) al vendedor de la tienda de la esquina. Este, con el billete de 10€ que le has dado, se va al súper de la esquina y compra varios alimentos.

El dueño del súper, a su vez, usa esos 10€ para pagar a la cajera, quien terminado su turno los utiliza para comprar comida para llevar en el restaurante italiano que hay calle abajo. Más tarde, el repartidor de dicho restaurante agarra los 10€ de la caja del restaurante y te los devuelve como parte del cambio cuando te entrega la pizza pepperoni que habías pedido a domicilio.

Y, ¿sabes qué? Se trata exactamente del mismo billete de 10€ que has utilizado esa mañana para comprarte la camiseta que ahora mancharás al comer tu pizza. Lo que quiero que veas es que ese billetito de 10€ no sólo te ha servido a ti, sino también al vendedor de la tienda de la esquina, al dueño del súper, a la cajera y al repartidor. Poniendo los 10€ en circulación has permitido que otras cuatro personas consiguieran lo que querían.

Por lo tanto, si cuando gastas tu dinero estás causando en los demás un impacto mucho mayor del que te imaginas, cuando no lo gastas también estás creando un impacto, en este caso por omisión. Piensa en el ejemplo que te acabo de mostrar. Si no hubieras gastado esos 10€, el resto de personas no habrían podido usar tu dinero para conseguir lo que querían.

Tus inversiones también tienen un gran impacto

Cuando inviertes tu dinero en un negocio que cotiza en la Bolsa, por ejemplo, le estás dando tu apoyo. Estás aportando o comprando una parte del capital que permite a la empresa seguir funcionando. Esto significa que colaboras en el pago de las nóminas, en la investigación y desarrollo de nuevos productos y en solucionar problemas y satisfacer necesidades de sus clientes.

Al mismo tiempo, no obstante, estás apoyando también otras muchas actuaciones que la compañía puede llevar a cabo, las cuales tienen un impacto determinado en el mundo. Algunos negocios contaminan enormemente el medio ambiente, otros apoyan determinados partidos políticos que no son de tu agrado, otros subvencionan guerras y otros ofrecen productos que, aún siendo demandados por la sociedad, resultan muy nocivos para esta.

Es por este motivo que no verás nunca una tabacalera formar parte de mi cartera. Sé que tradicionalmente, como sector, han conseguido muy buenos resultados a los inversores que han confiado en ellas. Sin embargo, ni me gusta su producto ni tampoco el impacto que tiene en la salud de la población, con lo cual no quiero darles el apoyo de mi dinero, por insignificante que este sea.

En mi rutina inversora procuro, además, no invertir en compañías que den soporte a causas que no comparto. Obviamente, resulta muy difícil, sino imposible, llegar a saber todo lo que hace un determinado negocio, especialmente si se trata de una multinacional que opera en medio mundo. Pero trato de evitar, dentro de lo que puedo llegar a averiguar, negocios cuyas iniciativas y productos no considero adecuados según mi criterio personal.

Conclusión

Donde pones tu dinero, pones tu atención. Cada vez que compras algo estás dando tu apoyo a ese negocio y a la gente que hay detrás. Lo que gastas, lo que ahorras y lo que inviertes tiene siempre un impacto en los demás, con lo que te invito a reflexionar a quién estás mostrando tu apoyo cuando pienses en darle un uso a tu dinero. Y recuerda que, tanto si gastas tu dinero como si no, estarás causando un impacto en el mundo.

Dicha reflexión puede ser vista por algunos como una auto limitación emocional que condiciona tus pautas de consumo. Sin embargo, yo veo el dinero como una herramienta para vivir la vida que deseas, por lo que pienso que tener en cuenta el impacto de tus decisiones económicas te ayuda a tomar decisiones más racionales.

¿Eras consciente del impacto que tus decisiones económicas tienen en los demás? ¿Antes de dar un uso a tu dinero, reflexionas sobre a quién estás dando tu apoyo? ¿Cómo crees que influye en tus pautas de consumo?

 

Imagen: give me money

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11 comentarios sobre “Donde pones tu dinero, pones tu atención

  1. Hola Marc,comparto todo menos lo del tabaco.
    A nadie obligan a fumar y es un negocio q paga muchos impuestos para hospitales,pensiones etc etc.
    Otra cosa no me llega tu eBook,si me lo puedes mandar directamente a mi correo.
    Un saludo Marc.

    • ¡Hola, Jose!

      Cierto, a nadie le obligan a fumar, sin embargo es un producto que a mi no me gusta, y como soy partidario de que cada uno haga lo que sienta, yo siento que no debo invertir en este tipo de negocio.
      Respecto al ebook, te lo envío por correo sin ningún problema.

      Gracias por tu comentario. Un saludo,
      Marc

  2. ¡Hola, Marc!

    Me ha encantado el artículo de hoy, ¡muchas gracias! Tener en cuenta el impacto de las decisiones económicas que tomamos y apoyar las causas, los productos y las empresas en las que creemos, me parece un gran criterio. Esta visión del dinero la tenía más clara con las causas solidarias pero no me había planteado que también sucedía lo mismo con cada actividad monetaria que realizo. A partir de ahora me fijaré más en cómo distribuyo mi apoyo y a quién se lo estoy dando.

    ¡Gracias!

    ¡Un abrazo grande!

    • ¡Hola, Maria!

      Me alegro de que te haya gustado el artículo. Así es, igual que todo lo que hacemos tiene un impacto en nuestro entorno, las decisiones que tomamos respecto a nuestro dinero también lo tienen. Creo que en el caso de las causas solidarias queda más claro, mientras que en el caso de productos y servicios no siempre somos del todo conscientes de ello. Estoy convencido de que entre todos podremos tener cada vez más consciencia de dónde ponemos nuestro apoyo.

      Muchas gracias por tu aportación. Un gran abrazo,
      Marc

  3. Hola marc.
    En general estoy de acuerdo, de hecho soy consciente.

    Tengo una duda. Cuando compro una acción estoy apoyando moralmente a una empresa, pero realmente a la empresa creo que no le influye o beneficia para nada en su dia a dia. En todo caso los intermediarios. ¿es así?.

    Gracias un Saludos.

    • ¡Hola, Antonio!

      Tal como yo lo veo, cuando compras una acción de una empresa pasas a ser propietario, por lo que aunque no intervengas en su gestión del día a día, sí estas poniendo tu dinero en su capital social, capital que la compañía necesita para seguir en funcionamiento. Por lo tanto, a parte del apoyo moral que comentas, creo que cuando compras una acción estás también dando tu apoyo económico, ya que eres tú y no otra persona quien usa su dinero para mantener la empresa en funcionamiento.
      Además, como bien dices, el broker con el que realices tu compra va a cobrarte por la transacción, y la empresa que gestiona la Bolsa donde cotiza el negocio que compras también te cobrará un cánon.

      Muchas gracias por tus reflexiones, cuantos más opinemos más aprenderemos.
      Un saludo,
      Marc

      • Yo creo que a lo que se refiere antoniogarcia72 es a que al comprar una acción ni entra ni sale capital de la empresa, simplemente esa acción cambia de propietario (siempre que no se trate de comprar en una ampliación de capital; ahí si que estaríamos inyectando nuevo capital a la empresa).
        Saludos.

        • ¡Hola, Independentista!

          Así es, al comprar una acción ya existente no entra ni sale dinero nuevo. Otra cosa es, como bien dices, cuando se trata de una ampliación de capital. Gracias por la aclaración 😉
          Un saludo,
          Marc

  4. Hola, Marc.

    Esto sería un pequeño resumen de lo que es el capitalismo y el sistema de economía mundial en el que vivimos actualmente. Los capitales fluyen dentro de un barrio o a lo largo del mundo. El dinero sigue su cauce hasta la empresa que da el mejor servicio o allá donde se obtiene una mejor rentabilidad. Y todos debido a las decisiones económicas de millones de personas.

    Otra característica del libre mercado es la libertad para poder elegir. Tener el poder de decisión individual de si me quiero comprar la camiseta de 10€, la de 5€, la de esta tienda o la de la otra. Si cogemos esas decisiones de las que hablas, y las trasladamos a un nivel general, vemos como al final todos nos convertimos en los llamados mercados financieros, todos formamos parte de él de una manera u otra con nuestras decisiones económicas.

    Me gustan estos artículos que entran en lo filosófico y nos hacen reflexionar y pensar.

    Gracias Marc. Un saludo.

    • ¡Hola, Alvaro!
      Me alegro de que te gusten este tipo de artículos. A mi me gusta mucho reflexionar sobre las cosas. Como bien dices, todos formamos parte del mercado, pues este no es más que la suma de millones de decisiones individuales. En la teoría todos tenemos la libertad de elegir dónde gastar nuestro dinero que comentas, pues al final la responsabilidad de hacerlo o no, es nuestra. Sin embargo, en la práctica, creo que recibimos tantos estímulos para formar parte de la sociedad de consumo que perdemos parte de esa libertad y, sin darnos cuenta, entramos en un círculo de trabajo-gasto-trabajo-gasto del que a veces es difícil salir.

      Muchas gracias por tus reflexiones, dan para pensar.

      Un abrazo,
      Marc

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