tu dinero

¿Tratas a todo tu dinero por igual?

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¡Buenos días!

Hoy voy a hablarte de una trampa psicológica sobre el dinero de la que nadie está nunca totalmente a salvo, por lo que debes estar en guardia para evitar caer en sus garras. Se trata de una trampa que puede llegar a tener consecuencias nefastas para tu bienestar económico y a la que, según parece ser, tu mente puede tender casi sin que te des cuenta.

La contabilidad mental

Hoy voy a hablarte de lo que los expertos en finanzas conductuales llaman contabilidad mental. El concepto de la contabilidad mental fue acuñado por el economista Richard Thaler en el año 1980. Este la definió como la tendencia a ver el dinero de forma distinta según sea la manera en la que lo has conseguido y el uso que le vas a dar. Yo añadiría incluso una cosa más, según el formato que tenga dicho dinero.

Por ejemplo, cuando se trata de dinero que has ganado trabajando duramente, puede que tengas más cuidado al gastarlo que cuando se trata de dinero que ha llegado a tus manos a través de un premio, de una herencia o que te has encontrado directamente en la calle, al lado del árbol favorito de tu perro donde hace pis. Otro caso común de contabilidad mental es pensar, aunque sea de manera subconsciente, que un fajo de billetes tiene más valor que la misma cantidad expresada en monedas pequeñas.

Es probable que hayas visto, quizás sin darte cuenta, la contabilidad mental en acción en otras personas. ¿Recuerdas a alguien que haya recibido una herencia y con dicho dinero haya tomado malas decisiones o haya invertido el dinero aceptando riesgos inaceptables y no le ha ido bien? Habrás oído a esas personas decir cosas del tipo “total, tampoco se trataba de dinero que me hubiera costado ganar”, “si hubiera sido mi propio dinero, habría tenido más cuidado” o “da igual, era dinero extra que me llegó sin más”. Son casos típicos que están bajo los efectos de la contabilidad mental.

El típico ejemplo: el dinero recuperado

Para asegurarme de que este concepto queda totalmente claro, te voy a poner un ejemplo de lo más cotidiano que con toda probabilidad te habrá pasado más de una vez. Imagina que quieres ir a cenar con los amigos, así que atrapas un par de billetes de 20€ y te los metes en el bolsillo del pantalón.

Al subir al coche y llegar a la primera rotonda, la trazas de tal manera que uno de los billetes se te cae del bolsillo y queda debajo del asiento (oye, no es tu culpa, si te pintan el bordillo con rayas rojas y blancas es normal que pienses que estás en un circuito).

Ya en el restaurante, al terminar la cena, llega la hora de pagar la cuenta. Después de un buen rato de cálculos con el móvil, discusiones y el frenético intercambio de billetes y monedas que se produce siempre, sin excepción, cuando un grupo de varias personas tienen que pagar la cuenta entre todas, miras en tu bolsillo y ves únicamente uno de los billetes.

Piensas que es un poco raro, pues jurarías que tenías dos. Pero como te alcanza para pagar la cena, y te ves inducido por el ritmo frenético de intercambio de billetes, concluyes que debes haberte confundido. Así que te olvidas rápidamente del billete perdido.

Un par de semanas más tarde te decides a lavar el coche, pues ya no sabes ni de qué color es. Cuando vuelve a brillar, después de descubrir un montón de arañazos que no tenías controlados por estar ocultos bajo una capa de cinco centímetros de polvo, te dispones a aspirarlo un poco por dentro, pues aunque el fabricante asegure que es de cinco plazas, con la suciedad que llevas sólo caben cuatro personas. Cuando mueves el asiento hacia delante, ¡sorpresa! Aparece el billete desaparecido.

Como ya lo habías dado por perdido, al encontrarlo piensas que has conseguido dinero sin esfuerzo, con lo que automáticamente te vienen a la mente infinitas maneras de gastar dicho billete en cosas que, de no haberlo encontrado, nunca te habrías planteado comprar.

Y aquí es donde la contabilidad mental te empieza a acariciar con sus garras. Aunque tienes la percepción de que acabas de encontrar dinero de la nada, recuerda que ya era tuyo antes de perderlo, y también siguió siendo tuyo todo el tiempo cuando estaba bajo el asiento del coche.

Fíjate en que mientras el dinero físicamente continuaba siendo de tu propiedad, pues estaba bajo el asiento del coche en vez de estar en el cajón de los calcetines o en el banco, mentalmente ya te habías desvinculado de él. Y cuando volviste a encontrarlo, en vez de mantener un vínculo racional con este, estableciste un nuevo vínculo emocional. Dicho en otras palabras, consideraste que era dinero nuevo para ti cuando realmente no lo era.

¿Por qué se trata de una trampa para tu dinero?

Caer en la trampa de la contabilidad mental tiene consecuencias negativas para ti y para tu dinero. Una consecuencia directa es que te hace gastar más de lo que habías previsto inicialmente. Por ejemplo, si te encuentras dinero en la calle o recibes ingresos inesperados, puede ser que tiendas a gastarlo en cosas que no tenías previsto comprar. Por lo tanto, en vez de ahorrar ese dinero extra, lo gastas simplemente por el hecho de que ha llegado a tus manos sin previo aviso.

Ver el dinero de una u otra forma según su procedencia te hace gastar más. Clic para tuitear

Otra consecuencia de caer en esta trampa psicológica es percibir el dinero de distinta manera según su formato. Por ejemplo, hay personas que desprecian monedas pequeñas porqué perciben poco valor por cada una de ellas. Otras tienen tendencia a gastar más si usan su tarjeta o compran por Internet que cuando usan dinero en efectivo, pues al no ver el dinero les parece que no gastan tanto.

Por lo tanto, una consecuencia clara de la contabilidad mental es la discriminación de tu dinero. Tratar cantidades iguales de manera distinta sólo por tener un formato u otro o por el hecho de que hayan llegado a ti de una manera determinada, hace que discrimines parte de tu dinero. Así pues, la contabilidad mental hace que no trates a tu dinero con la suficiente coherencia, pues una unidad monetaria sirve para hacer y comprar las mismas cosas independientemente de si es billete, moneda o saldo, o de la forma en que la hayas conseguido.

¿Cómo evitar caer en sus garras?

Una buena manera para evitar caer en la trampa de la contabilidad mental consiste en fijarte en el comportamiento de otras personas que están actuando bajo sus efectos. Viéndolo desde fuera te darás cuenta de que muchos de los comportamientos que resultan de aplicar la contabilidad mental no son racionales. De esta manera, viendo cómo actúa en otras personas, podrás ir recopilando montones de ejemplos para pensártelo dos veces antes de gastar el dinero inesperado en cosas que realmente no pensabas o antes de discriminar pequeñas cantidades.

Debes recordar siempre que cantidades iguales de dinero sirven para hacer las mismas cosas, comprar los mismos bienes, invertir en las mismas inversiones, etc., independientemente de su fuente. Cada céntimo que pasa por tu mano es un céntimo sobre el cual puedes decidir el uso que le vas a dar. Por lo tanto, debes comprender su valor independientemente de lo que te haya costado conseguirlo y de cuál sea su formato.

Cantidades iguales de dinero sirven para hacer las mismas cosas, comprar los mismos bienes. Clic para tuitear

No obstante lo anterior, creo que una de las maneras más efectivas para evitar que te sorprenda la contabilidad mental es pensar en todo tu dinero en conjunto, independientemente de lo que te haya costado ganarlo, de la fuente de dónde proceda y de cuál sea su formato. No discrimines tu dinero únicamente por su origen. En vez de eso, incorpóralo al resto de tu dinero y, a partir de ahí, decide lo que realmente quieres hacer con este.

Aprovecho para decirte que si aplicas la contabilidad mental frecuentemente, también te interesará descubrir 5 ideas preconcebidas que te impiden progresar económicamente.

¿Cuándo fue la última vez que te sorprendiste aplicando la contabilidad mental? ¿Sucumbiste a sus garras o la pusiste a raya? ¿Cómo lo hiciste?

 

Imagen: nobs moneu mindset 1

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8 comentarios sobre “¿Tratas a todo tu dinero por igual?

  1. Tienes toda la razón Marc, aquel dinero que no contábamos con él y se nos aparece aparentemente de la nada, tenemos tendencia por el propio impulso de la alegría que nos ocasiona a utilizarlo sin mas, a vivir lo como un desahogo momentáneo, pero si aprendemos a administrarlo realmente aparte del beneficio, la ilusión y la alegría será mayor.
    Nos hemos acostumbrado a reaccionar por impulso, es la forma social en la que nos desenvolvemos y nos podemos quedar en la superficie, perdiéndonos contenidos y aspectos muy valiosos.
    ¡A partir de ahora pensaré en todo mi dinero, así sabré cuando se me escapa! GRACIAS!!!

    • ¡Hola, Maria! Gracias por tu aportación. Así es, muchas veces gastamos el dinero que nos llega “de la nada” simplemente por impulso. No obstante, con una buena reflexión podemos decidir lo que realmente queremos hacer con este. Si tenemos unos objetivos financieros claros y bien definidos, podemos aprovechar cualquier ingreso extra para que nos acerque un poco más rápido a nuestra situación financiera deseada. ¡Un saludo!

  2. ¡Hola, Marc!

    Jops… ¡Creo que caigo una y otra vez en la trampa de la contabilidad mental! Si alguna vez me he encontrado alguna moneda por la calle o he ganado algún dinerito extra, ya estoy pensando en qué podría gastármelo para hacerme un regalito (y como mínimo unos Donettes Nevaditos seguro que caen, jeje). Tengo que aprender a tratar por igual todo mi dinero y no dejarme llevar por la emoción.

    ¡Muchas gracias por este artículo!

    Que tengas un fin de semana genial 😉

    • ¡Hola, Maria!
      No te preocupes, la contabilidad mental es muy común, yo también la detecto a veces intentando apoderarse de mi dinero. Lo importante es saber indentificarla a tiempo para poder evitar sus efectos, en este caso, gastar ese dinero en cosas que realmente no habías planeado comprar. Piensa que si te educas financieramente, ese dinero extra en el futuro podrá comprarte muchos Donettes sin que tú tengas siquiera que trabajar. Piensa en todo tu dinero por igual y verás como te resulta mucho más fácil tomar decisiones que estén encaminadas a conseguir tu situación financiera deseada.
      .Muchas gracias por tu aportación. ¡Un saludo!

  3. Concepto totalmente nuevo para mi… Quitarle la carga emocional al dinero y transformarla en una carga racional, donde ese dinero, como haya llegado, debe ser parte del presupuesto total y casi como consecuencia de esto, lo mejor será ponerlo a ahorrar o invertir! A final del día es un dinero con el que no contabas y ahora cuentas con él, por lo que en vez de gastarlo, ponlo a trabajar a tu favor!!! Muy bien!! Gracias Marc!!!

    • ¡Hola, Gabriel! Realmente, como dices, se trata de quitarle la carga emocional al dinero. Esto nos permite poder tomar decisiones más enfocadas con nuestros objetivos financieros. Me alegro haber aportado una nueva idea y agradecerte una vez más tu participación en el blog. ¡Un saludo!

  4. Hola Marc.
    Jamás había pasado por mi mente la contabilidad mental y creerme que había visto infinidad de casos.
    Gracias Marc
    Un saludo

    • ¡Hola, Heraclio!
      Muchas veces va bien poner nombre a determinados comportamientos cotidianos para darnos cuenta de lo que realmente implican. Creo que el caso de la contabilidad mental es uno de estos casos. Muchas gracias por tus comentarios.
      Un saludo,
      Marc

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