Por qué la insatisfacción crónica te impide ser libre

0 Flares Twitter 0 0 Flares ×

El sistema capitalista en el cual vivimos ha hecho innumerables contribuciones a nuestra sociedad. Los que tenemos la suerte de vivir en países desarrollados tenemos a nuestra disposición, día tras día, una creciente cantidad de objetos que nos aportan comodidad, más juguetes con los que divertirnos, más experiencias que vivir, mayor estatus para mostrar frente a los demás.

No obstante, igual que ocurre con la moneda que lo representa, el capitalismo tiene otra cara: el precio a pagar por todas esas comodidades, juguetes, experiencias y estatus.

Y no me estoy refiriendo al superficial precio económico en euros, dólares o cualquier otra divisa, sino a un tipo de precio mucho más profundo y que condiciona, de manera más notable, nuestra forma de vivir.

Ese precio es la libertad.

Por este motivo, hoy quiero alertarte sobre una de las principales barreras que te impedirán ser libre y cómo darle la vuelta para que te ayude a disfrutar plenamente de tu libertad.

El consumismo: la nueva forma de esclavitud

Hasta el siglo XIX la humanidad cometió la enorme atrocidad de comerciar con esclavos, los cuales vendía en lugares lejanos a sus tierras de origen. Esas personas eran privadas de su libertad, separadas de sus familias y obligadas a trabajar duramente sin descanso.

Aunque por fortuna esa forma de esclavitud no tendría cabida en nuestra sociedad actual, el sistema ha cometido de nuevo la atrocidad de convertir a muchas personas en esclavos modernos.

Se trata de individuos cuyas agendas laborales los separan de sus familias, que son obligados a trabajar duramente sin descanso y que son privados de su tiempo, de su libertad para vivir la vida que realmente les gustaría vivir.

¿Te resulta familiar esta situación? A mí sí, porque yo fui uno de esos esclavos modernos.

Frustración, ansiedad, estrés, nerviosismo, falta de energía, cansancio, desmotivación, dolor de estómago, dolor de cabeza, … ¿he mencionado ya el enorme estrés? Son solo algunas de las penurias que centenares de millones de personas sufren día tras día.

Pero, ¿por qué buena parte de la población estaría dispuesta a sacrificar su libertad y su salud solo por ganar dinero? Porque el sistema las ha convencido de que, para vivir mejor, necesitan todas esas comodidades y juguetes que, evidentemente, cuestan dinero.

Y ahora me dirás, Marc, ¿no eres tú el que siempre dice que el dinero permite tener tranquilidad y libertad?

Sí, así es cuando lo usas a tu favor, pero el sistema no está diseñado para que lo uses a tu favor. El sistema está diseñado para que lo uses en favor del propio sistema, gastando hasta el último céntimo de lo que ganas incluso antes de que lo hayas ingresado.

El sistema te convierte en un esclavo moderno al que no se le permite ser libre.

El motor del capitalismo: la insatisfacción crónica

El capitalismo sigue funcionando gracias a la insatisfacción crónica de las personas que se sienten continuamente empujadas hacia el consumo innecesario, guiadas por el deseo en vez de la necesidad.

La sociedad de consumo sobrevive gracias a la insatisfacción crónica. Clic para tuitear

¿Acaso es necesario gastarse centenares de euros en un móvil cuya obsolescencia está programada para durar un par de años? «Sí, claro, porque hace buenas fotos que podré colgar en las redes sociales…»

¿Es imprescindible destinar un año de nuestro salario en adquirir ese automóvil nuevo? «Por supuesto, no iré por ahí con un coche más viejo que el de mi cuñado…»

¿Resulta imperativo comprarse un par de zapatillas de esa marca tan cara? «No, solo un par no, mejor tres o cuatro pares de distintos colores, no vaya a parecer un mendigo usando dos días seguidos los mismos zapatos…»

¿Es de primera necesidad acumular tantas cosas que al mudarnos necesitemos contratar un camión de la mudanza? «Evidentemente, todo el mundo lo hace, pues no seré yo el miserable que permita al camión terminar el trabajo en solo tres horas…»

Desde pequeños se nos bombardea con la idea de moldear nuestra mente y convertirnos en futuros consumidores insatisfechos que necesiten comprar para creer sentirse bien durante unos instantes. Y la insatisfacción conlleva ansiedad, la cual tratamos de aliviar a través de… ¿lo adivinas? Exacto, más compras.

Relacionamos el «tener» con el éxito, aceptamos socialmente ir de paseo a los centros comerciales, admiramos a los famosos como si fueran seres humanos superiores a nosotros, nos parece normal que con un movimiento de tarjeta los pobres parezcan ricos y nos compadecemos cuando nos enteramos de que alguien no tiene televisión.

Somos los peones que se sacrifican a diario para proteger las piezas más importantes del juego, las que comprenden y dominan el sistema. Sufrimos el síndrome del lemming.

Ese momento mágico en el que escapamos para ser nosotros mismos

Llega un momento del año en el que ocurre algo mágico que me fascina. Y es que, curiosamente, cuando nos escapamos esas semanas de vacaciones, nos olvidamos de todas esas comodidades, de nuestros juguetes y de nuestro supuesto estatus.

Nos da absolutamente llevar una camiseta vieja mientras paseamos tranquilamente por esa hermosa playa, caminar un buen rato con el calzado inadecuado para llegar a ese pintoresco lugar o dejar el móvil desconectado en el hotel.

Nos deleitamos con una puesta de Sol improvisada, nos fijamos en los bonitos y curiosos sonidos de la naturaleza, preparamos nuestra comida favorita y la degustamos con calma sin saber lo que haremos una hora más tarde.

Reducimos considerablemente el tiempo que pasamos frente a una pantalla, no abrimos el e-mail bajo ningún concepto y sustituimos la tableta por un buen libro en formato impreso. ¡Qué agradable el suave tacto del papel en nuestros dedos!

Ese silencio inquietante que en nuestro día a día se muestra ausente, de repente nos empieza a gustar. Lo que ocurre es que, durante esas semanas, nos sentimos nosotros mismos, disfrutamos con lo que nos cabe en una pequeña maleta, nos sentimos felices, relajados y libres. Somos simples seres humanos.

La libertad financiera no implica ser libre

Pero la magia termina y volvemos a la ruidosa rutina diaria, a la competitividad, a decidir qué móvil nos compraremos aunque el nuestro todavía funcione, a observar el coche nuevo del vecino para ver cómo podríamos adquirir el de gama superior, a renovar ese fondo de armario que durante esas vacaciones de felicidad y libertad no recordábamos ni que teníamos, pero que ahora nos dicen en los anuncios que ha quedado anticuado…

Y, como te decía al principio, este consumismo innecesario tiene un precio: el tiempo que gastamos tratando de ganar el dinero que necesitamos para pagarlo, la ansiedad derivada de nuestro estresante día a día y el consecuente deterioro en nuestra calidad de vida.

No es de extrañar, pues, que el sistema capitalista se sustente en esa ansiedad por poseer lo que creemos que deseamos, en vez de simplemente lo que realmente necesitamos.

El capitalismo se basa en la ansiedad de poseer lo que deseamos y no lo que necesitamos. Clic para tuitear

Dicho sistema permite la libertad de expresión, la libertad de consumir en exceso, de poseer, de aparentar, de producir, de vender, de comprar…, pero al mismo tiempo nos dificulta en gran medida la libertad de ser nosotros mismos. Nos dificulta la posibilidad de ser libres de verdad.

¿De qué te va a servir conseguir la libertad financiera si sigues insatisfecho deseando más y más y más? Cuando seas financieramente libre tendrás mucho más tiempo para pensar y para sentirte insatisfecho que cuando ocupabas la mayor parte de tu tiempo trabajando.

Será esa insatisfacción crónica la que amenace permanentemente tu independencia financiera, lo cual te llevará de nuevo a una espiral de preocupaciones, angustias y malestar constante. Te preguntarás por qué ahora, que ya crees ser libre, tu día a día sigue siendo una fuente de estrés.

Y es que, mientras el sistema te permitirá ser libre para comprar, poseer y aparentar, te seguirá esclavizando sin darte la oportunidad de ser tú, de vivir una vida de paz y auténtica libertad.

Cómo aprovechar el sistema para disfrutar de tu libertad financiera y ser realmente libre

Entonces, ¿debes deshacerte de todo y mudarte a una isla desierta apartada de la civilización para ser realmente libre? Puedes hacerlo si quieres, pero no necesitas llegar a ese extremo.

Lo que puedes hacer es aprovechar el sistema para ser libre en todos los sentidos, no únicamente el económico, y seguir disfrutando, además, de comodidades y algunos juguetes. Recuerda que el dinero es una herramienta y, como tal, puedes usarla a tu favor o en tu contra. La decisión depende de ti.

Puedes permitir que la sociedad de consumo consuma tus sueños o puedes limitarte a consumir lo que realmente necesitas, lo que realmente usas, lo que realmente te aporta valor.

Mientras haya millones de personas que sientan esa insatisfacción crónica por desear y consumir cada vez más, tú tendrás suficientes oportunidades de inversión para generar ingresos que te permitan disfrutar de la tranquilidad que necesitas.

Una manera de hacerlo, por ejemplo, es comprando acciones de las empresas que tratan de satisfacer esos deseos permanentes.

La moneda capitalista tiene dos caras: la que gasta dinero y la que lo recibe. Para ser libre, deberás darle mucho más peso a la segunda.

La moneda capitalista tiene dos caras: la que gasta dinero y la que lo recibe. Clic para tuitear

Y, para ello, deberás valorar muy bien cuánto pagas por las cosas, e incluso si vale la pena tenerlas. No se trata de si puedes permitirte o no algo según tu capacidad económica, sino de si realmente quieres destinar tu tiempo, dinero y energía a adquirir y mantener esos bienes materiales.

Cuando quieras averiguar si realmente necesitas algo, haz el ejercicio de trasladarte mentalmente a ese momento mágico del año en el que eres tú mismo y trata de sentir si en esa situación realmente necesitas ese objeto. La mayoría de la veces, seguramente la respuesta será un no.

Recuerda que, a pesar de vivir en una sociedad en la que asociamos el éxito con el tener y el reconocimiento social, puedes aprovechar el sistema no solo para disfrutar de tu libertad financiera sino, además, para llegar al verdadero éxito como persona: tu libertad personal.

Espero que este artículo de reflexión te sirva para evitar caer en las garras del consumismo, la insatisfacción crónica y darte cuenta de que la independencia financiera es solo una parte de tu libertad esencial como ser humano.

¿Alguna vez te has sentido esclavizado por la insatisfacción crónica del consumismo? Comparte tus experiencias en los comentarios para que todos aprendamos de ellas.

0 Flares Twitter 0 0 Flares ×

Deja un comentario

Los datos que proporciones en este formulario serán tratados por Marc Alomar Lluch, responsable del fichero. La finalidad de la recogida de tus datos es información de mis publicaciones así como prospección comercial. Al marcar la casilla "Acepto la política de privacidad" estás otorgando tu consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a la finalidad anteriormente establecida. Te informo que tus datos estarás ubicados en servidores de MailRelay, suscrito al convenio Privacy Shield y propiterarios CPC Servicios Informáticos Aplicados a Nuevas Tecnologías S.L. pudiendo ver su política de privacidad. Te recuerdo que puedes ejercer tus derechos para Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos como se explica en la información adicional. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en mi página web: https://despiertatudinero.com/aviso-legal-y-politica-de-privacidad/

Uso de cookies

Este blog utiliza cookies para una mejor experiencia de usuario. Más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
0 Flares Twitter 0 0 Flares ×